Radiar memorias. Diálogos con el Carare.
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Radiar Memorias. Diálogos con el Carare indaga el proceso de formación y consolidación de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC) a través del rastreo de diferentes fuentes documentales. El proyecto expone los hallazgos documentales y las prácticas radiofónicas del Colectivo Radio Efecto Sonoro, señalando las diferentes formas de producción y gestión colectiva que han configurado la historia del territorio y de la organización campesina. Según la Fundación Sub/Liminal mediante esta exposición participativa se planeta “un viaje al interior del Carare, a la maraña de su selva y su riqueza medioambiental, a las trochas de sus veredas y a las memorias de sus habitantes; una deriva de reconocimiento, que pasa por la exploración sensible de un territorio que se manifiesta sonoramente, y por el reencuentro con las voces de su gente”.
Durante el 2014 la Fundación Sub/Liminal , con el apoyo del Ministerio de Cultura, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC) realizó el proyecto Radio Efecto Sonoro. El objetivo principal fue explorar las memorias locales del Carare y establecer un diálogo con miembros de la comunidad capaces de recordar y relatar las historias que le dan sentido al contexto social, cultural y político de la región, a través de diferentes estrategias radiofónicas.
En el proceso se diseñó un dispositivo radial móvil llamado Balsófomo, que navegó y registró los sonidos del río Carare y las historias de las personas. De esta forma viajaron desde la vereda de Mateguadua donde se llevó a cabo la primera sesión, hasta el corregimiento La India. Las sesiones de radio en vivo se transformaron en un escenario de micrófonos abiertos que propiciaron el encuentro comunitario y un ejercicio de memoria colectiva.
Para el año 2016 La Fundación Subliminal es ganadora de una de las diez Becas de Investigación y Producción de Proyectos Museográficos sobre Memoria Histórica y Conflicto Armado: “Memorias de Guerra, Resistencia y Dignidad”, de la III Convocatoria Nacional a Propuestas Artísticas y Culturales de Memoria 2016, con el proyecto Radiar Memorias. Diálogos con el Carare.
De este proyecto surgió la exposición Radiar memorias. Diálogos con el Carare, la cual contó con este dispositivo sonoro – radiofónico para crear un vínculo entre el territorio y el Museo La Tertulia de Cali, dos espacios lejanos y distintos.
La muestra giró en torno a la mesa de radio y abrió al público una selección importante de documentos (fotocopias) para la activación e intervención de los visitantes. También se exhibieron documentos originales que son de gran importancia para la historia del territorio y la organización, así como piezas documentales audiovisuales y un amplio archivo fotográfico que permite reconocer el entorno geográfico. Se realizó una programación de actividades para vincular tanto a los integrantes de Radio Efecto Sonoro como a investigadores, colectivos y organizaciones civiles.
Las FARC llegaron al Carare en 1966 e impusieron su estructura política basada en células y comités, desmontaron funciones ejercidas por las Juntas y líderes veredales, intentaron regular la distribución de la tierra de las “familias centro” y buscaron controlar el ejercicio de la guaquería y el aserrío. En 1975 llegó el ejército a la zona con la presencia del Batallón Rafael Reyes en Cimitarra y las bases militares de La India, San Fernando y Santa Rosa. Estos enfrentamientos sumados a la llegada de los paramilitares a la región en 1983, generaron una situación denominada por la población como “la ley del silencio”, en la que el miedo a denunciar las injusticias predominó durante muchos años.
Según el informe “El orden desarmado, la resistencia de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare” del Centro Nacional de Memoria Histórica, la violencia reciente acabó con las vidas de los líderes tradicionales, transformó la estructura familiar con el asesinato de muchos hombres cabeza de familia, afectó las dinámicas productivas y cambió las formas de justicia. La guerra logró además destruir la confianza entre la comunidad pero dejó viva la admiración frente a los líderes que cuestionaban el dominio armado. Es gracias a estos líderes que se construyó la ATCC en 1987, como manifestación del cansancio de los pobladores del Magdalena Medio frente a la confrontación.