Observatorios de Pensamiento y Lugares de Memoria
Foto: María Paula Durán para CNMH, 2017. Nabusimake, Sierra Nevada de Santa Marta.

Los observatorios de pensamiento y lugares de memoria son espacios territoriales para conocer, transmitir, conservar, intercambiar y reflexionar sobre la historia vivida por los pueblos. Son creados para el conocimiento de las memorias vivas, con el propósito de contribuir en la construcción de la memoria histórica, el fortalecimiento del respeto por los derechos de los pueblos y comunidades y la garantía de no repetición de las vulneraciones ocurridas durante el conflicto armado y hacer seguimiento a las medidas de reparación integral. 

Los observatorios de pensamiento de pueblos indígenas están consagrados en el numeral 6 del artículo 121 del Decreto 4633 de 2011 como garantía de satisfacción; mientras los lugares de memoria obedecen a un concepto ampliado de monumento público en perspectiva de reparación y reconciliación, consignado como una medida de satisfacción en el artículo 139 de la Ley 1448 de 2011. 

Aquí presentamos un lugar de memoria y tres observatorios de pensamiento   acompañados por el Enfoque Étnico del Centro Nacional de Memoria Histórica —CNMH—, que han sido formulados y desarrollados como procesos de memoria histórica con dimensión espacial-territorial, apuntando a la autorepresentación para la generación de narrativas propias y su articulación con el Museo de Memoria de Colombia.

Observatorio de Pensamiento: Centro Integral de Formación y Fortalecimiento Cultural y Espiritual del pueblo Wiwa

Encuentros comunidad Wiwa. Foto: Yeismith Armenta Amaya, coordinador de memoria histórica del pueblo Wiwa, 2017.

Comunidad Gomake, fotografía parte de la Exposición Endulzar la Palabra. CNMH, 2018.

Encuentros comunidad Wiwa. Foto: Yeismith Armenta Amaya, coordinador de memoria histórica del pueblo Wiwa, 2017.

Encuentros comunidad Wiwa. Foto: Yeismith Armenta Amaya, coordinador de memoria histórica del pueblo Wiwa, 2017.

A partir de 2014 el pueblo Wiwa (Arsario), junto con las autoridades tradicionales de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, líderes espirituales y sabedores, empezaron a dar forma a la idea de un observatorio de pensamiento, guiados por el pensamiento mayor y la ley de origen —el orden establecido en la naturaleza, vigente e invariable para todos los tiempos—. Este proceso ha tomado tiempo y ha sido acompañado por la Organización Wiwa Golkushe Tayrona, cabildos y organizaciones tradicionales e instituciones y personas mestizas no indígenas como el grupo Región y Territorio de la Universidad Nacional de Colombia y el Centro Nacional de Memoria Histórica.

El Observatorio se orienta a recuperar y fortalecer la cultura material e inmaterial de los cuatro pueblos indígenas de la Sierra (Kogui, Arhuaco, Kankuamo y Wiwa), valorar sus aportes en el proceso de reconstrucción del tejido social y estructuración territorial en Colombia, impulsando y promoviendo el conocimiento de la cultura de estos pueblos. Su objetivo es ser el lugar de acercamiento al pensamiento tradicional y ancestral de líderes espirituales, sabedores y autoridades tradicionales, desde el retorno a la ritualidad propia de cada uno, a través del encuentro y la integridad étnico–territorial, donde los temas de la gobernabilidad propia y el restablecimiento de las leyes de origen: territorio, educación, medicina tradicional, cultural material, lengua, cosmogonía y ritualidad, sean la base fundamental de la comunidad material de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta.

“La memoria no solo es la historia sino la vida”

Documento base para la socialización del Centro Integral de Formación Espiritual y Fortalecimiento Cultural del Pueblo Wiwa” (Yeismith Armenta Amaya, coordinador de memoria histórica del pueblo Wiwa, 2017)

En cuanto a sus lineamientos, el Observatorio está pensado como:

  • Una casa de pensamiento ancestral, un espacio de encuentro intercultural para el intercambio del conocimiento y la sabiduría de las autoridades espirituales tradicionales de los pueblos indígenas de La Sierra Nevada de Santa Marta.
  • Un lugar para la acción y formación comunitaria, un sitio para el encuentro entre los jóvenes, mayores y líderes espirituales, para generar tejido social, participación y democracia.
  • Lugar para la armonización y la formulación de políticas públicas sobre las necesidades más básicas como lo son: el territorio, la naturaleza y la educación propia, entre otras. 
  • Espacio para representar la realidad regional, recopilar y documentar conocimiento y memoria ancestral, donde los sabedores, los mamos y las autoridades tradicionales indígenas cumplan su papel de liderazgo social. 
  • Centro orientado a compilar información documental, como fuente del conocimiento ancestral, que facilite la sistematización, organización y aplicación práctica en la consulta, el diseño y construcción y la puesta en funcionamiento de cuatro Casas del Pensamiento, en los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta.
  • Punto de encuentro con la oralidad, la memoria y la universalización del conocimiento regional de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde sean bienvenidas la sociedad colombiana y la comunidad internacional interesada.
  • Institución orientada a impulsar espacios de encuentro, intercambio y apropiación de saberes y conocimientos entre autoridades espirituales y personas mestizas no indígenas alrededor de temáticas como: territorialidad, interculturalidad, justicia propia, tradición oral y memoria, medicina tradicional, entre otras.
  • Un lugar propicio para generar una cultura de vida para el desarrollo integral y la paz, reconocida y legitimada como conocimiento auténtico, decantado en la memoria histórica, en constante interrelación con los otros pueblos del conjunto de la sociedad colombiana.
  • Un espacio para fortalecer la integridad étnico-territorial, la gobernabilidad propia y el restablecimiento del orden armónico asociado a las leyes de origen de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, sobre su territorio ancestral, educación propia, medicina tradicional, cultura material, lengua, pensamiento cosmogónico y ritualidad.

En 2017 se realizaron cuatro encuentros de pensamiento de autoridades tradicionales de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta en las comunidades Zanañi, Atánquez, Gotsezhi y Kᵾtᵾnsama, espacios abiertos a sus aportes para la construcción social del Museo de Memoria de Colombia. A partir de estas reuniones, mediante la sistematización a cargo de Yeismith Armenta Amaya, coordinador de memoria histórica del pueblo Wiwa, se produjo el documento Propuesta de representación y memoria viva de los cuatro pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta en el Museo Nacional de la Memoria.

*Este apartado fue construido con base en el documento “Documento base para la socialización del Centro Integral de Formación Espiritual y Fortalecimiento Cultural del Pueblo Wiwa” (Yeismith Armenta Amaya, coordinador de memoria histórica del pueblo Wiwa, 2017).

Observatorio de Pensamiento de la Sierra Nevada: Archivo Arhuaco

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

Entrega del Archivo Nabusimake. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2018.

El pueblo Arhuaco, uno de los cuatro pueblos que habitan el territorio ancestral de la Sierra Nevada de Santa Marta, se ubica en su mayoría en su vertiente occidental, y algunas familias en la vertiente norte, cerca de los ríos Palomino y Don Diego. Su territorio, el corazón del mundo, es su Casa Sagrada, donde habitan además todos sus ancestros espirituales, como Kaku Serankua, Seinakan, Ñiankua y Bonariwan. Según sus enseñanzas, la naturaleza es su madre y por ello merece cuidado y respeto. Pero la majestuosidad de su territorio ha sido amenazada constantemente, y con más intensidad desde los años 70, fundamentalmente por la presencia de diversos actores y oleadas de violencia en plena bonanza marimbera.

Su Casa Sagrada, territorio comprendido dentro de la Línea Negra, como lugar de pensamiento y armonía entre todas las fuerzas negativas y positivas del bien y del mal, de lo masculino y lo femenino, debe ser resguardado por unas leyes ancestrales transmitidas de generación en generación por los mamos, guías y sacerdotes. También la historia de los cuatro pueblos hermanos y sus luchas debe ser protegida y documentada. Es así como los pueblos habitantes de la Sierra tienen una importante tradición documental, aspecto fundamental en el acompañamiento del CNMH, en relación con la disposición de lugares de encuentro y centros culturales, como una red de espacios que fortalecen justamente el pensamiento ancestral y los registros de su historia.

El CNMH acompaña el proceso de creación del Observatorio de Pensamiento de la Sierra Nevada desde 2015. En 2016 se elaboraron dos diagnósticos de archivos documentales locales con el pueblo Arhuaco (Confederación Indígena Tayrona) —el archivo del corregimiento de Nabusímake y el archivo de la comunidad de Simunurwa— desde una metodología de formación de investigadores locales. También se construyó el documento  Lineamientos para la Política de Manejo de Archivos de la Confederación Indígena Tayrona a partir de las recomendaciones de las autoridades políticas y espirituales de la comunidad. Durante este proceso se realizó el video documental 25 años de impunidad, que aborda el asesinato de tres líderes políticos y espirituales arhuacos por parte de miembros del Ejército Nacional en la década de los 90.

En 2017 se avanzó en el registro y salvaguardia de los archivos, resguardados adecuada y organizadamente en los Centros de Memoria y Archivo del Pueblo Arhuaco, y en 2018 se concluyó el proyecto de consolidación y puesta al servicio de los archivos documentales del pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta con la entrega de los archivos completamente dotados a las comunidades de Nabusímake y Simunurwa —incluyendo la recuperación de más de 100.000 folios provenientes de este acervo documental— como espacios para resguardar estos acervos documentales, fundamentados como observatorios de pensamiento.

Casa de la Resistencia Universal de los Hijos de la Coca, el Tabaco y la Yuca Dulce de La Chorrera

Casa Arana, La Chorrera. Foto en: “Sobrevivientes victoriosos” Azicatch – CNMH, 2017. Rommel Rojas para OIM – CNMH, 2017.

Parroquia de Santa Teresita del niño Jesús. Foto en: “Sobrevivientes victoriosos” Azicatch – CNMH, 2017.

Elementos tradicionales pueblo Bora. Foto en: “Sobrevivientes victoriosos” Azicatch – CNMH, 2017.

La Chorrera, Amazonas. Foto: Exposición “Endulzar la Palabra”. Rommel Rojas para OIM – CNMH, 2017.

La memoria no es física, es conocimiento”

Sobrevivientes victoriosos N+ba+ñega uruk+ kanuiya. Amanecer de la palabra de los hijos e hijas del tabaco, la coca y la yuca dulce. (Azicatch – CNMH, 2017).

Los hijos del tabaco, la coca y la yuca dulce son 84 clanes del pueblo Murui muina (Uitoto) con variaciones lingüísticas Muruy, M+n+ca y N+pode, 15 clanes del pueblo Okaina con lengua propia okaina, 8 clanes del pueblo Muinane con lengua y 25 clanes del pueblo Bora con lengua propia. Viven en el departamento del Amazonas, en Colombia, en el corregimiento La Chorrera, en el Predio Putumayo, que es el mayor resguardo en extensión en el país. Cuenta con 20 comunidades y una cabecera corregimental a lo largo del río Igará-Paraná. El área del resguardo es de 5.879.000 hectáreas y el sector de La Chorrera comprende 2.130.000 hectáreas, con vegetaciones de bosque húmedo tropical.

La Asociación Zonal Indígena de Cabildos y Autoridades Tradicionales de La Chorrera (Azicatch), organización de los pueblos indígenas del centro de la Amazonía, con el acompañamiento del Centro Nacional de Memoria Histórica, ha desarrollado un proceso de construcción de memoria histórica desde 2013 en respuesta a los acuerdos y compromisos institucionales adquiridos durante la conmemoración del etnocidio y desplazamiento forzado indígena por la empresa cauchera Casa Arana, en 2012.

La explotación cauchera que operó en la Amazonía colombiana a inicios de siglo XX fue sanguinaria, esclavizó y exterminó con sevicia a los pueblos indígenas de la región. Los indígenas que eran víctimas de la opresión de la cauchera anglo peruana no tenían ninguna posibilidad de denunciar estos hechos y mucho menos de construir una narración propia. El terror instalado obligaba al silencio. Desde entonces, los sobrevivientes han tenido cien años para pensarse dentro de aquella opresión de la explotación que produjo el exterminio de 30.000 indígenas en las riberas los ríos Putumayo, Caquetá, Amazonas e Igará-Paraná.

“Revisitar esta historia dolorosa durante mucho tiempo velada tiene un objetivo muy claro, la reparación, y a través de esta obtener la transformación de los eventos del pasado en nuevas oportunidades de vida”.

Sobrevivientes victoriosos N+ba+ñega uruk+ kanuiya. Amanecer de la palabra de los hijos e hijas del tabaco, la coca y la yuca dulce. (Azicatch – CNMH, 2017)

La metodología para reconstruir la memoria histórica de los pueblos indígenas del Amazonas se ha apoyado en los procesos de investigación propia, que incluyen elementos rituales asociados a la coca, el tabaco y la yuca dulce, alrededor de los cuales circula la palabra de los mayores. 

Este proceso abordó la creación de un observatorio de pensamiento para los pueblos indígenas de La Chorrera, para el cual las autoridades indígenas han considerado:

  • La adecuación de un espacio en la Casa Arana para un museo y un archivo documental, que abarca la construcción de símbolos los sitios donde antes estuvieron las estaciones de explotación cauchera, espacios que permitirán la pedagogía y la reflexión sobre la historia y la memoria.
  • El fortalecimiento de la cultura tradicional y de escenarios espirituales, donde cobra fuerza el papel de los abuelos y sabedores. Una memoria tan problemática y dolorosa, necesita de la precisión ritual de los sabedores. Son ellos, a través del uso de las plantas sagradas del tabaco, la coca y la yuca dulce, los encargados de guiar a sus pueblos en el enmarañado camino de la memoria. Son ellos los que saben cuándo amanecer la palabra y armonizar el espíritu de las memorias de la cauchería, sin que traiga más guerra y venganza. 

Entre 2015 y 2016 se formuló la espacialización del lugar de memoria de La Chorrera; se elaboró una maqueta y un diseño de la Casa de la Resistencia Universal de los Hijos del Tabaco, la Coca y la Yuca Dulce. El Observatorio de Pensamiento contempla cuatro secciones: 

  • Sala de conferencias y mambeadero académico político.
  • Biblioteca y centro de documentación.
  • Museo: espacio de exhibición para curadurías propias.
  • Galería de arte.

Y proyecta cuatro programas fundamentales: 

  • Consejos: enseñanza de vida a la juventud.
  • Bailes tradicionales: recuperación de rituales, cantos y danzas tradicionales.
  • Medicina ancestral: enseñanza de la práctica y manejo de la medicina propia.
  • Cosmovisión: fortalecimiento de la identidad cultural y recuperación de lengua propia.

*Este apartado fue construido con base en el documento “Sobrevivientes victoriosos N+ba+ñega uruk+ kanuiya. Amanecer de la palabra de los hijos e hijas del tabaco, la coca y la yuca dulce” (AZICATCH – CNMH, 2017).

Consulta:

Lugar de Memoria del Medio Atrato

Comité de víctimas de Bojayá. Foto: Sebastián Sanabria para CNMH, 2018.

Comité de víctimas de Bojayá. Foto: Sebastián Sanabria para CNMH, 2018.

Comité de víctimas de Bojayá. Foto: Sebastián Sanabria para CNMH, 2018.

XVI Conmemoración masacre de Bojayá. Celia del Pilar Páez para CNMH, 2018.

XVI Conmemoración masacre de Bojayá. Celia del Pilar Páez para CNMH, 2018.

XVI Conmemoración masacre de Bojayá. Celia del Pilar Páez para CNMH, 2018.

XVI Conmemoración masacre de Bojayá. Celia del Pilar Páez para CNMH, 2018.

XVI Conmemoración masacre de Bojayá. Celia del Pilar Páez para CNMH, 2018.

Parque a la Memoria de Bojayá. Foto: Leidy Lara para CNMH, 2019.

Mural en homenaje a los niños y niñas víctimas de Bojayá. Foto: Leidy Lara para CNMH, 2019.

Placas en homenaje a los niños y niñas víctimas de la masacre. Foto: Leidy Lara para CNMH, 2019.

Iglesia Bellavista nuevo. Foto: Leidy Lara para CNMH, 2019.

XV Conmemoración masacre de Bojayá. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2017.

XV Conmemoración masacre de Bojayá. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2017.

XV Conmemoración masacre de Bojayá. Foto: María Paula Durán para CNMH, 2017.

“Memoria para nosotros no es únicamente contar los hechos, es también tener un nivel mayor de comprensión de las cosas (…) Memoria como forma de dignificar a las víctimas. (…) Y la memoria también como búsqueda de justicia, de verdad y de reparación también ha sido pensarse el territorio como elemento central de la memoria. Para nosotros, todo acto que realizamos está muy ligado al territorio, ¿por qué?, porque nosotros sin el territorio no somos nadie”.

Leyner Palacios Asprilla, citado en Atrato, territorio de historias que construye su memoria. 

El río Atrato en el territorio chocoano, se impone majestuoso como el segundo río más caudaloso de Colombia. La belleza de su bosque húmedo tropical, lamentablemente, también guarda un cruento historial de afectaciones de toda índole por la confluencia de diversos actores económicos y grupos armados, legales e ilegales, cuyo referente más crítico, pero no único, es la masacre de Bojayá del 2 de mayo de 2002.

El acompañamiento a la comunidad de Bojayá se remonta a 2009, antes de la conformación del Centro Nacional de Memoria Histórica, por parte del Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación. El Enfoque Étnico ha hecho parte de este proceso desde 2014, mediante el acompañamiento y fortalecimiento de las expresiones culturales del alabao como forma de hacer memoria histórica, como canto a los muertos y práctica tradicional, y la reflexión sobre las características de un lugar de memoria del Medio Atrato, relacionado con la masacre de Bojayá.

En 2016 se realizó un proceso colectivo de investigación local orientado a la construcción del Lugar de memoria de Bojayá, a partir de los antecedentes de diversos proyectos, talleres y acciones relacionadas con la memoria histórica y el fortalecimiento del tejido social, integrando las dimensiones étnica, territorial, regional y nacional en sus preceptos.

El objetivo general de este proceso se basa en la contribución al derecho a la verdad y la memoria histórica, garantizado mediante: el desarrollo de procesos de fortalecimiento, construcción, adecuación, mantenimiento, preservación y transmisión de las memorias de la subregión del Medio Atrato; el reconocimiento y fortalecimiento de las comunidades, autoridades y organizaciones étnico-territoriales; la comprensión de los habitantes de la región de las relaciones entre la historia de los pueblos, la larga duración de los conflictos y las condiciones históricas que producen la marginación y los atropellos; el compromiso real con la verdad, la justicia y las garantías de no repetición; la reflexión permanente sobre el presente y el futuro de las comunidades y el territorio.

La comprensión del lugar de memoria de la comunidad no se remite solamente a un espacio físico en particular, sino que identifica 11 componentes que dialogan entre sí y nos permiten definir: acciones en el corto, mediano y largo plazo; los actores sociales, políticos, institucionales y de financiación involucrados, y los insumos para la construcción de proyectos específicos y sus correspondientes presupuestos. Uno de esos componentes es, justamente, el de la promoción y fortalecimiento de redes y lugares de memoria, en el cual  se contempla la creación o consolidación de las redes de intercambio, apoyo y fortalecimiento del Lugar de Memoria del Medio Atrato. Con esta guía de ruta, la comunidad busca lograr un alcance local e intermunicipal del Medio Atrato, que a su vez pueda generar acciones de fortalecimiento de la red regional de experiencias de memoria del Pacífico colombiano; intercambio y movilidad de experiencias de memoria en la región del Pacífico; recorridos e intercambio de experiencias con otros lugares de memoria del país, y procesos de diálogo e intercambio con el Museo de Memoria de Colombia. Se pretende, además que sea posible la identificación de experiencias de memoria afro e indígena en otros países y recorridos e intercambio de experiencias de memoria fuera de las fronteras de Colombia.

El documento Atrato, territorio de historias que construye su memoria, elaborado por la comunidad de Bojayá con el acompañamiento del Enfoque Étnico del CNMH, ha sido la guía para estos procesos, que contemplan la creación o consolidación de las diversas redes de intercambio, apoyo y fortalecimiento a la pluralidad de espacios físicos y organizativos, que constituye el Lugar de Memoria del Medio Atrato; los cuales, a su vez, se interrelacionan según otras competencias interinstitucionales, como el Plan de Reparación Integral del Sujeto Bellavista, en proceso de implementación actual.