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“La gente es curiosa y quiere saber sobre el pasado”
Hablamos con Peter van Mensch, reconocido académico holandés experto en museología y patrimonio cultural, quien visitó por primera vez Colombia

Por: Laura Cerón.

Fotografía: Mauricio Ramírez.

Actualización 12.12.2019

Los museos son, por su misma vocación, centros de pensamiento. Las reflexiones que suscitan los museos de memoria a partir de sus colecciones, de las actividades y servicios que ofrecen a sus públicos son el fundamento para que la sociedad se interpele y genere acciones distintas, entendiendo el pasado como una base para comprender el presente y el futuro. En momentos de cambios políticos y transiciones su responsabilidad social es alta. La confianza, la ética, la transparencia y el rol que juegan las audiencias hace que el trabajo creado deba ser riguroso, incluyente y accesible para la mayoría de personas.

Hablamos con Peter van Mensch, reconocido académico holandés experto en museología y patrimonio cultural, quien visitó por primera vez Colombia en el marco del seminario de museología social presentado por la Universidad Externado, el Consejo Internacional de Museos (ICOM) y el Museo de Memoria de Colombia. En su vida profesional ha sido curador asistente, registrador, coordinador de exposiciones, conferencista en distintos programas de museología y profesor de patrimonio cultural en la Amsterdam School of Arts. Peter habló de las conversaciones que se tienen al interior de los museos y de cómo estos, más allá de coleccionar objetos, están creando nuevas estrategias para acercar a sus comunidades.

Peter, ¿Cuál es su primer recuerdo en un museo?

Cuando tenía 4 años vivía en Gouda una ciudad de Holanda. Estaba con mi abuelo y cada semana íbamos al museo municipal, que tenía objetos que en el S.XIX pertenecieron a nuestra familia. Él me mostraba los objetos y los conectaba con historias personales. Ahí empezó todo.

Hablemos de ética en los museos, ¿es imperativo que las personas que trabajan en un museo sean éticas con su trabajo?

Sin lugar a dudas. El código de ética del ICOM está enfocado en los museos como instituciones, no está tan enfocado en sus trabajadores. Sin embargo, quiero señalar que todas las personas que trabajan en los museos, desde el director hasta las personas de seguridad y limpieza, deberían trabajar bajo principios éticos y que estos se deben discutir frecuentemente al interior.

Usted mencionaba que en general los públicos tienen credibilidad en los museos ¿Cómo podemos involucrar a nuestros visitantes para que esta confianza y credibilidad se dé no solo del museo hacia afuera sino en ambos sentidos?

Hay niveles, el más extremo es cuando la audiencia está involucrada en la toma de decisiones, pero ese no es el único en el que la confianza se pueda construir. Empieza con el respeto por las ideas, por la inclusión social, el respeto por el visitante como una persona en iguales condiciones que nosotros, incluso antes de la entrada que se respeta al visitante por quien es. Si tiene ciertas limitaciones entonces deberíamos encontrar formas de superarlas. Va desde la infraescructura hasta el lenguaje. También como visitante debo entender el lugar que yo o los demás ocupamos en este museo y respetar la diversidad en todas sus formas y niveles, cuando las personas se sienten respetadas se tiene la base de la confianza. 

¿Cuáles son los desafíos que enfrenta un museo como el Museo de Memoria de Colombia?

Hay dos problemas: establecer y mantener la confianza con la comunidad que ustedes quieren visibilizar, en este caso las víctimas. También está la confianza que se crea con otras instituciones que quieren colaborar. El otro problema puede ser el gobierno, que no siempre estará de acuerdo con lo que están haciendo, pero es algo con lo que deben lidiar. Existen las oportunidades y los desafíos, deben equilibrar esto.

¿En un museo como el nuestro, que se yergue sobre la dignidad de las víctimas, es ético mostrar armas o material explícito a los visitantes? 

Es parte de la discusión que ustedes tienen con la gente, con las víctimas, con su dignidad, en los museos judíos es igual, cuáles fotos se pueden mostrar de las fotos de judíos. Algunos dirán que no quieren mostrarlo porque afecta la integridad de las víctimas, pero tenemos que mostrar especialmente ahora, cuán cruel el sistema fue. En Alemania es distinto de Inglaterra, en cada contexto depende. 

¿Cómo los museos en Europa están superando los cambios de gobierno, cómo se mantienen firmes en lo que comunican a pesar de los cambios políticos?

Afortunadamente, en países como Francia, Alemania y Holanda no hay todavía un gobierno de derecha radical. Los museos están operando como quieren. Sin embargo, las tendencias están ahí y cada tanto aguantamos la respiración. Como consecuencia a esta amenaza hay mucho dinero disponible que los museos aprovechan porque los gobiernos quieren “instrumentalizarlos” para pelear porque estos cambios radicales hacia la derecha no sucedan. En países como Polonia hay un problema porque están bajo presiones extremas. Al menos tres directores de museos han sido despedidos. No hay una solución a la vista, solo esperar que las próximas elecciones escojan de forma diferente. Es interesante porque en regímenes socialistas los museos también estuvieron bajo presión, todavía tienen estos recuerdos y no saben cómo comportarse, la relación obvia es no ser muy explícitos y ser enfáticos que los museos son instituciones científicas. 

¿Cómo han reaccionado las personas a estos cambios? ¿Ha existido respaldo?

Todavía no porque las consecuencias se ven casi teatrales. Hay movimientos entre las personas que los defienden, diciendo que el arte es libre, pero las audiencias no lo perciben todavía. Cuando despiden a alguien dan muchas más razones para despedirlo. 

¿Cómo se imagina el museo ideal?

Debería ser una organización flexible que esté basada en un principio de red. Esta idea de redes y enlaces entre unos y otros debería ser la base. Con los museos de memoria es especial porque son un tipo de instituciones muy reciente. Creo en la curiosidad, volver a la gente curiosa, enlazar la cotidianidad, pero también traer algo a sus vidas. La gente es curiosa, quieren saber sobre las guerras, el pasado. El discurso se está moviendo hacia otro acercamiento: siempre es acerca de la patrimonio cultural, que no tiene nada de malo, pero creo que hay cierta validez en los  museos, pero creo que los museos nos deberían ayudar a entender el mundo, a nosotros mismos. 

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