Educación

Actividades, recorridos, historias y mucho más en el programa educativo del Museo.

Queremos que la exposición Voces para transformar a Colombia sea una experiencia transformadora alrededor de los relatos del conflicto armado y la construcción de paz. Para eso generamos procesos de apropiación social con diferentes públicos. Ellos participaron de la construcción colectiva y pedagógica de este museo.

Estos procesos tuvieron diferentes formas. Una de ellas fue a partir de un diálogo con la Secretaría de Educación, específicamente con la Dirección de Inclusión a Víctimas, quienes nos acercaron a instituciones públicas con altos índices de recepción de población víctima del conflicto. Esta alianza se construyó en dos vías con los maestros. La primera tiene que ver con que estas instituciones vienen trabajando en la construcción de sus propios museos vivos e itinerantes y consideran que podemos brindarles aprendizajes para su construcción ya que el tema que desean abordar en sus museos es la construcción de memoria histórica del conflicto armado. La segunda se relaciona con el fin pedagógico que los maestros construyen de la exposición, desde cómo aprovechar los espacios hasta cómo vincularlos con su currículo dentro del aula.

De allí han aprendido que para construir sus museos de memoria es necesario identificar lo que quieren comunicar, pensar en activaciones pedagógicas que les permitan instaurar mensajes en el público frente a lo que exponen, comprender que la memoria histórica es un proceso para revisitar el pasado, para resignificar el presente y para transformar el futuro. Además, con dos instituciones de las localidades de Ciudad Bolívar y Kennedy, construimos posibles formas de recorrer la exposición, donde se vinculan las memorias personales de los estudiantes con las piezas expositivas y con lo que narra cada caso.

Otra línea de trabajo con maestros y maestras consistió en acercarnos a redes. Con la Red Distrital de Docentes Investigadores (REDDI) pensamos algunas reflexiones iniciales frente al sentido curricular de los recorridos y con ellos mismos elaboramos los recorridos finales de la exposición a partir de 4 talleres de creación de rutas. Con la Red de Maestros por la Memoria y la Paz reflexionamos frente al vínculo entre la exposición y el currículo del docente. Allí se planteó la pregunta de cómo articular acciones con maestros de diferentes campos, es decir, cómo construir diferentes formas de reflexionar en torno al conflicto sin desvincular el área de conocimiento.

También buscamos diálogos con estudiantes de instituciones educativas públicas y privadas, como el colegio Juan Ramón Jiménez en Suba. Con ellos conversamos sobre la memoria, el conflicto y a la construcción de paz, con reflexiones en torno a la importancia de que la exposición se cuente a partir de testimonios reales, que permita construir diferentes perspectivas de lo que ha ocurrido en el conflicto, tanto de la violencia como de las formas de resistir.

Para los estudiantes es fundamental construir alternativas de acción que les permitan resignificar y reconstruir su futuro. Así construyen una opinión propia del conflicto armado y piensan formas para vivir en paz, plantean la necesidad de establecer conversaciones difíciles con los que no piensan como ellos y asumen responsabilidades conjuntas en el desarrollo del conflicto armado, desde qué han hecho para impedirlo o no apoyarlo hasta cómo han reiterado formas de discriminación.

En estas interacciones identificamos algunos retos para la exposición:

  • La importancia de lograr vincular al docente en el recorrido con sus estudiantes para que relacione las temáticas de la exposición con su currículo.
  • Las diferentes dificultades en el manejo de grupos, para lo que creamos recorridos enfocados en diferentes públicos.
  • La necesidad de hacer activaciones pedagógicas, en especial cuando pensamos cómo contar estos casos que muestra la exposición a niños y niñas sin generar daño y lograr que las personas sientan que el conflicto no es una cosa que pasó “allá”, sino que nos involucra a todos día a día.
  • La dificultad que tienen algunos profesores para tratar estos temas en el aula de clase, al no tener herramientas y capacitación sobre cómo hacerlo. Muchas veces no conocen las acciones sin daño y muestran una visión de la memoria solo alrededor del horror, no de la resistencia.
  • El valor de lograr un vínculo con la memoria personal de los visitantes frente a lo que busca contar la exposición. Aquí también aprendimos a construir con los maestros formas de reconocer una relación entre sus contextos académicos y los ejes narrativos del guion de la exposición.

Durante las dos semanas que dura la exposición esperamos que más allá de un recorrido contemplativo los visitantes tengan la posibilidad de “hacer con otros” y reconocerse como constructores de memoria y agentes de transformación. Después de la exposición recogeremos las percepciones de los públicos, evaluaremos lo que sucedió con las comunidades e incluiremos los aprendizajes en nuestras acciones, proyectos sociales, culturales y pedagógicos en el futuro.