Guion conceptual

Tierra, agua y cuerpo ofrecen múltiples puntos de entrada para escuchar y ver las historias y las voces de la guerra

Autora: Pilar Riaño-Alcalá. Coautores: Cristina Lleras, Lorena Luengas, Luis Carlos Manjarrés y  Martha Nubia Bello.

La guerra femenina tiene sus colores, sus olores, su iluminación  y su espacio. Tiene sus propias palabras. En esta guerra no hay héroes ni hazañas increíbles, tan solo seres humanos involucrados en una tarea inhumana. En esta guerra no solo sufren las personas, sino la tierra, los pájaros, los árboles. Todos los que habitan este planeta junto a nosotros. Y sufren en silencio, lo cual es más terrible.
La guerra no tiene rostro de mujer. Svetlana Alexiēvich, p. 14

¿Cómo escuchar los silencios de la guerra?, ¿cuál es su mirada?, ¿dónde quedan las huellas de la afirmación de la vida y de los sueños interrumpidos?, ¿de qué maneras se imbrican los esfuerzos sigilosos por preservar la vida con los deseos enceguecidos por aniquilarla? En el Museo de Memoria Histórica de Colombia (MMHC), la tierra, el agua y el cuerpo narran la guerra en Colombia desde aquellos paisajes, territorios, caminos y seres vivos que revelan historias acalladas por la brutalidad de las violencias o guardadas con recelo por quienes fueron sus testigos.

Tierra, agua y cuerpo están íntimamente conectados en el paisaje, y en nuestras vidas diarias conforman un ecosistema tanto de materialidades como de relaciones entre seres vivientes, ciclos de vida, fuerzas y poderes, modos de vivir y morir, sentir, actuar y concebir el mundo. La tierra, el cuerpo y el agua constituyen elementos y sustancias esenciales en la formación de los mundos de vida de seres humanos y no humanos, y hacen parte integral y formativa de las interrelaciones entre diversas entidades vivas (Krause and Strang, 2013; Strang, 2014). Este entramado de relaciones y fuerzas le otorga poder narrativo a la tierra, cuerpo y agua porque estos no son simplemente escenarios o recipientes pasivos de la acción humana sino testigos y actores directos de lo que sobre o en ellos tuvo lugar.

Tierra, agua y cuerpo ofrecen múltiples puntos de entrada para escuchar y ver las historias y las voces de la guerra en todo su espesor, la pluralidad y la complejidad de más de cinco décadas de conflicto en Colombia. En el Museo de Memoria Histórica, estos tres ejes ofrecen:

un modo de incorporarse como visitante en el reconocimiento de lo que pasó y cómo se vivió, 

un sujeto narrativo que da testimonio sobre lo que pasó y sigue pasando y desde el cual quienes vivieron la guerra relatan sus experiencias,

un lugar analítico que explica las características, repertorios de violencias y los modos de resistir la guerra, sus causas y consecuencias.

¿Qué le pasa a la tierra, al agua y a los cuerpos en la guerra?, ¿qué hacen durante la guerra?, ¿cómo la cuentan?

Al optar por estos ejes como organizadores del guion museológico buscamos situar el relato de la guerra en un entramado histórico, político, humano, natural y material, y nos alejamos de cualquier intento de entregar una explicación total, definitiva e incuestionable de las historias de la guerra.  Aspiramos a explicar las modalidades de violencia, los actores de la guerra y las dinámicas regionales, tomando en cuenta la relación entre fuerzas sociales y actores sociales y las experiencias y respuestas de las comunidades y grupos sociales afectados por la guerra. La interconexión profunda entre cuerpo, tierra y agua, como lugares de la acción humana, y su carácter formador de las relaciones entre todo tipo de seres vivos, nos ofrecen un lugar narrativo —un ecosistema diverso de relatos y relaciones— desde el que se busca hacer visible los rostros, las voces y los impactos del conflicto armado, así como las múltiples formas en que el cuerpo, la tierra y el agua se erigen en medios y lugares de resistencia a las violencias.

Estos ejes constituyen una apuesta por equilibrar la transmisión de contenidos históricos y análiticos con el reconocimiento de las voces de quienes sobrevivieron la guerra, de quienes fueron sus testigos individual o colectivamente en lugares geográficos, posiciones sociopolíticas y tiempos diferentes. Cada eje, como lugar comunicativo y de acción, sirve como plataforma para que quienes fueron testigos de las violencias de la guerra cuenten y expliquen, y para articular unos relatos históricos y analíticos que nos acerquen a la comprensión de cómo y por qué sucedió.

Esta opción, tanto analítica como narrativa, es también un esfuerzo por mirar la guerra en una perspectiva histórica, relacional y sistémica: ¿cuáles son las fuerzas sociales, políticas y económicas que activan los engranajes que sostienen las violencias a través del tiempo?, ¿cómo se hacen presentes en el territorio y en los cuerpos colectivos e individuales?, ¿cuáles son las maneras en que personas y comunidades responden y resisten las violencias sobre sus cuerpos, sobre los territorios y entornos de vida?

El relato que se trenza desde múltiples voces, personas y lugares comunica que

La historia del país se teje tanto por la guerra y las violencias como por las iniciativas de paz, las resistencias, las reformas políticas y los procesos de paz.

El guion

Escribir un guion es conjugar relato, contenidos, espacio y públicos para producir una narrativa, una experiencia. Es comunicar. Un guion es un instrumento para contar una historia e incluir todos los componentes para su realización. Este texto presenta el guión conceptual que aporta los contenidos temático-conceptuales que orientan las exposiciones y recorridos en el Museo.

Durante las jornadas de consulta e intercambio acerca del Museo[1], escuchamos numerosas advertencias sobre lo que el deberíamos evitar o rechazar, sobre los riesgos de petrificar las memorias de una larga guerra en historias cerradas y de homogeneizar o simplificar las experiencias de las personas que la sufrieron, apoyaron o fueron parte de sus ejércitos. Nos advirtieron sobre los peligros de privilegiar ciertas memorias y silenciar otras, de las trampas de las cronologías que resaltan fechas y eventos desde miradas parciales o privilegiadas, de los vaivenes de la selección de ciertos casos y no otros.

Así entendimos que con cualquier intento de narrar y explicar la guerra de acuerdo a criterios puramente temporales (cronologías-periodizaciones de la guerra), analítico conceptuales (qué, por qué y para qué), regionales y sectoriales (cómo se dio la guerra en cada región del país o por sector social), por actores (Fuerza Pública, grupo armado ilegal, víctimas, responsables) o modalidades de victimización (desaparición, masacre, desplazamiento) corríamos el riesgo de compartimentalizar el relato. Entendimos también que se quería que el Museo mostrara los rostros y permitiera escuchar a las personas, los paisajes y los sonidos de las memorias con relatos localizados en referentes históricos, geoespaciales y políticos.

Cuerpo, tierra y agua son nuestra respuesta y entrada a estas advertencias: son conceptos guía, ejes narrativos y modos de ubicar y trazar relaciones para comunicar que

La guerra en Colombia es cambiante, fragmentada, regionalmente diversa, ambigua y profundamente degradada.

La tierra y el territorio, los cuerpos de agua como ríos y ciénagas y el cuerpo/persona pueden narrar la guerra desde una materialidad y una geografía que los pone en relación: un territorio ubicado en algún punto de la geografía nacional, que sufre afectaciones específicas asociadas con el despojo, el abandono y la destrucción, y revela luchas históricas por el acceso y defensa de la tierra y la autonomía; un cuerpo de agua, como el río, que pasa por pueblos ribereños, cuyos nombres ya se han hecho emblemáticos del horror de la guerra, y por él circulan tanto cuerpos y objetos del terror como las caravanas del retorno y por la paz; un cuerpo humano que reside en un cierto lugar y lleva inscritas las huellas de la violencia, muchas veces anterior al conflicto armado, y le da voz a las historias personales y colectivas sobre el día a día de la guerra y sobre los proyectos de construcción de paz y democracia.

Al narrar y escuchar desde estos lugares, que están profundamente interrelacionados en tanto sustancias materiales, sistemas ecológicos y de vida, respondemos a las advertencias sobre los riesgos de compartimentar el relato o de agotar la historia en cronologías rígidas. Buscamos articular relatos y voces en torno a una ecología relacional y holística —cuerpo, agua, tierra— y a un medio ambiente dinámico, cambiante e histórico.

Los modos en que nos relacionamos con la tierra y los territorios, con el agua y con el cuerpo-persona nombran maneras de construir cultura e identidades, de sentir y vivir el mundo, así como modos de concebirlo y explicarlo desde la política, el conocimiento ancestral y local, lo espiritual, lo afectivo y lo simbólico. La relación entre seres vivos, el agua y sus cuerpos integran estas materialidades en el tejido denso de relaciones sociales que incluye seres humanos y no humanos, prácticas culturales y políticas que definen su sentido de pertenencia e identidad, y un amplio repertorio de prácticas que reconstruyen las relaciones y resisten las violencias letales. Para grupos indígenas, comunidades negras y la gran población campesina del país, tierra y agua arraigan y conectan sus identidades y entrelazan sentidos del ser como persona y colectivo. Incluso para aquellos habitantes urbanos afectados, los lugares como el barrio, la plaza y los cuerpos son contenedores de sentido y de afectación.

La guerra sin duda ha dejado profundas afectaciones sobre la tierra, el agua y el cuerpo. Han sido objeto del horror, la destrucción, el despojo y los intentos de aniquilación. Los relatos que pueden escucharse desde estos lugares construirán memorias diversas del día a día en la guerra y ofrecerán elementos para entender motivaciones y responsabilidades.

  • Museo Nacional de la Memoria: un lugar para el encuentro

    • Museo de memoria histórica de Colombia - CNMH
    • 2017
    • 152 pág.

    Museo Nacional de la Memoria: un lugar para el encuentro

    Museo Nacional de la Memoria: un lugar para el encuentro presenta los lineamientos conceptuales sobre los que se piensa el Museo. Aquí se explican las bases de su construcción física, su definición institucional y su proyecto museológico. Estos lineamientos son el resultado de más de tres años de diálogos que el Centro Nacional de Memoria Histórica sostuvo con víctimas, organizaciones sociales, organizaciones gubernamentales, académicos y artistas. En este libro encontrará un capítulo dedicado a los lineamientos, donde se explican los objetivos, principios, funciones y públicos del Museo, así como las diferentes dimensiones en las que existe: física, social y virtual. También hay un capítulo dedicado al guion museológico, que profundiza en los mensajes que quiere comunicar el Museo y en sus ejes narrativos: la tierra, el agua y el cuerpo. La última parte del libro incluye un anexo donde se cuenta con detalle cómo fueron los procesos de participación para pensar el Museo. Coordinadoras de la publicación: Martha Nubia Bello Albarracín Pilar Riaño Alcalá. Investigadores e investigadoras: Jeimmy Lorena Luengas, Cristina Lleras Figueroa, Luis Carlos Manjarrés Martínez, Gerrit Strollbrock, Paula Gempeler Rojas Asistencia de investigación: Sandra Marcela Ortiz Liévano. Aportes de la Dirección de Museo de la Memoria: Ana Catalina Orozco Peláez, Edwin Alfredo Cubillos Rodríguez, Santiago Alberto Llanos Molina, Michael Andrés Forero Parra, Jaime Sebastián Arias Hernández, Lina María Díaz Melo, Juan Carlos Vargas Franco y Juana Ibanaxca Salgado Jiménez