Refugio del fénix: el final de una noche de agonía

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Refugio del fénix: el final de una noche de agonía es un libro de relatos escritos por siete mujeres que sufrieron y resistieron distintos tipos de violencia. Aunque tienen edades, orígenes y motivaciones diferentes, las unió la posibilidad de renacer de sus cenizas. Por eso decidieron llamarse Ave Fénix. La apuesta de este libro fue poner en palabras el dolor de estas mujeres, escribir sobre lo que les pasó, pero que esas palabras les sirvieran para enfrentar sus fantasmas y entender sus vidas de otras formas. “Decidieron verles la cara frente a frente a los asesinos”, dice en el prólogo, “y en vez de golpearlos o insultarlos les quieren mostrar que sus palabras son más fuertes”.

Hay historias que hablan de la incertidumbre de la desaparición forzada, como una donde Maryluz López escribe:  “derramaría una o mil lágrimas si tuviera una tumba donde llorarte”. Otra, de Consuelo Arbeláez, pasa por la nostalgia de los días de jóvenes militantes de izquierda: “lo más lindo era que nos amábamos de verdad, con ternura fresca y silenciosa”. En otra más, Luz Helena Cardona habla de lo que no les pudieron arrebatar, de un lugar que “ha pasado de la desesperanza a la esperanza ¿Hasta cuándo? Esperan que sea hasta siempre porque el sol les empezó a brillar de nuevo”.

El Centro Nacional de Memoria Histórica en su informe Mujeres y Guerra (2011) dice que “en el marco de imaginarios de larga data sobre la condición de inferioridad de la mujer frente al hombre tienen lugar de manera continua abusos de diversa índole que en tiempos de conflicto armado se manifiestan de forma diferenciada según se trate de campesinas, indígenas o afrodescendientes”. Según el Registro Único de Víctimas, alrededor de 4 millones de mujeres han sufrido distintos tipos de violencia durante el conflicto: desde hechos directos, como desplazarse de sus tierras forzadamente o ser reclutadas por grupos armados, hasta indirectos, como tener familiares secuestrados o desaparecidos.

De todos esos hechos victimizantes, la violencia sexual es el tipo de violencia que se ha usado de forma más específica contra las mujeres. El informe La guerra inscrita en el cuerpo (2017), plantea que, a pesar de un subregistro enorme, se han documentado 15.076 casos de violencia sexual durante la guerra. El 91.6% han sido contra niñas, adolescentes y mujeres adultas, y los victimarios han sido casi a partes iguales paramilitares y guerrilleros y,  en menor cantidad, agentes del Estado. Este tipo de violencia, explican, “no es un hecho fortuito […] sino que expresa una forma particular de masculinidad bélica, que en sí misma es la estrategia que sostiene la economía de la guerra y el poder de muerte de los actores del conflicto”.