Noche de estrellas

  • 2017
  • Edinso Culma
  • Pablo Burgos
  • Audiovisual
  • Tierra
  • Documental
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  • Obra
  • Contexto

Noche de estrellas es un cortometraje que cuenta la historia del asesinato de José Bianey Montoya, un joven de 16 años al que mataron guerrilleros del frente 47 de las FARC en 2003. La voz de Roberto Montoya, padre de José, narra los últimos minutos de vida de su hijo: cómo alguien entró a la iglesia a avisarle que afuera lo tenía la guerrilla, cómo se quedó callado para que no fueran dos los muertos y cómo tuvo que sostenerlo mientras se desangraba. “A mí me tocó ayudarle a mi hijo al buen morir”, dice Roberto, “mi Dios me dio valor”.

Sobre la voz del padre aparecen jóvenes dramatizando el relato. Quienes actúan son los mismos habitantes de Puerto Venus, el corregimiento de Nariño, Antioquia, donde ocurrió todo. “Esta es una historia muy triste que marcó al corregimiento”, responde en un detrás de cámaras Santiago Marín, uno de los jóvenes actores, cuando le preguntan por qué quiso participar en el proyecto. Pero Noche de estrellas no es solo una historia dolorosa. Es también una reflexión sobre el duelo, el perdón y la resistencia. Al final del cortometraje, Roberto dice que perdonar no es tan fácil, pero que si Dios perdona las fallas de su hijo él se compromete a hacerlo con el que le quitó la vida.  

En 1997, las FARC decidieron arreciar la ofensiva en el oriente antioqueño para ganar control territorial ante la débil presencia del Estado y contener la expansión de los paramilitares del Magdalena Medio. Ese año, mientras los paramilitares de Ramón Isaza cometieron masacres en varios municipios de la región, las FARC asesinaron cuatro candidatos a alcaldías y obligaron a renunciar masivamente a decenas más.

Un año después crearon en esa zona el  “Bloquecito”, un grupo de más de 500 guerrilleros de los frentes 9 y 47 que se dedicaron a atacar pueblos, cobrar extorsiones y llevar secuestrados a la zona de páramos entre el oriente de Antioquia y el norte de Caldas. En 1999, el frente 47 se tomó Nariño: mataron a 15 personas y dejaron en ruinas buena parte del pueblo. Al mando de alias Karina, parte de ese frente se instaló y ejerció control en ese municipio, hasta que el Plan Marcial del Ejército Nacional y otra arremetida paramilitar los hicieron replegarse poco a poco. Esas disputas entre actores armados incrementaron la violencia contra los civiles. Según el Registro Único de Víctimas, entre 1997 y 2005 fueron asesinadas 907 personas en Nariño, Antioquia.