Musa paradisíaca

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Obra

En palabras de José Alejandro Restrepo: “Mi primer encuentro con la “Musa paradisíaca” fue a través de un pintoresco grabado del siglo XIX: una sugestiva mulata aparecía reclinada bajo una planta del banano”. Se trata de Musa paradisíaca, un grabado publicado en el libro “Viaje a Nueva Granada” del francés Charles Saffray, quien relata sus observaciones sobre la fauna, flora y costumbres locales en 1861. La planta del banano fue clasificada científicamente como Musa paradisíaca. Esta imagen y su título inspiraron a José Alejandro Restrepo a estudiar a fondo su papel durante el siglo XIX, la guerra sucia de las multinacionales en Colombia y las masacres en las zonas bananeras del país durante el siglo XX.

El resultado de la investigación es la instalación Musa paradisiaca: una serie de racimos de plátano colgados del techo con pequeñas pantallas que proyectan videos sobre espejos. Uno de ellos es una recreación del grabado, pero en vez de una mujer hay una pareja desnuda caminando entre platanales. El segundo video es una serie de imágenes de masacres realizadas por grupos paramilitares y guerrilleros en zonas bananeras, tomadas de varios noticieros nacionales.

Contexto

La compañía estadounidense United Fruit enfrentó una significativa huelga en Ciénaga, Magdalena en 1928, que dejó como resultado un número indeterminado de obreros asesinados luego de que la fuerza pública abriera fuego de forma indiscriminada contra las personas que participaban en la protesta. De esta empresa bananera se desprende la multinacional Chiquita Brands, que casi ocho décadas después, se ve involucrada en graves dinámicas de violencia en la región de Urabá, una de las más golpeadas por el conflicto armado en el país.

En 2007, Chiquita Brands, reconoció ante un tribunal de Estados Unidos, haber pagado 1,7 millones de dólares a paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) a cambio de servicios de seguridad para su lugar de operación entre 1997 y 2004. Después accedió a pagar 25 millones de dólares de multa.

Se ha demostrado que los pagos no solo se efectuaron a grupos paramilitares comandados por los hermanos Castaño en Urabá, sino que a partir de 2001, los pagos también se hicieron en Santa Marta, una de las zonas de operación del Bloque Norte, comandado por Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40, y Hernán Giraldo.