Mi río Yurumanguí, Herencia de alegría y esperanza

  • Consejo Comunitario de la Cuenca del Río Yurumanguí y Asociación Popular de Negros Unidos del Río Yurumanguí
  • Agua
  • Audiovisual
  • Cultura
  • Literatura
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  • No ficción
  • Obra
  • Proceso
  • Contexto

Mi río Yurumanguí: Herencia de alegría y esperanza es un proyecto de reconstrucción de memoria histórica sobre el conflicto armado y la resistencia que ha ejercido la comunidad afrodescendiente del río Yurumanguí, Buenaventura, en el sur del Pacífico vallecaucano. Está compuesto por un documental que cuenta la historia del río alrededor de cuatro temas principales: territorio, guerra, resistencia y futuro, una infografía (Corrientes de violencia y resistencia) donde se registran los hitos de guerra y resistencia en esta región desde los años 80 hasta la actualidad y dos libros titulados Historias Contadas e Historias por contar que recopilan cartas y dibujos hechos por niños y jóvenes de las veredas Veneral, Papayo, Barranco, San Antonio y San José.

La resistencia de los Yurumanguireños ha sido posible por un tejido social fuerte, por la defensa de su territorio y de sus recursos, por acciones colectivas no violentas y por la supervivencia de prácticas culturales ancestrales. La comunidad ha dedicado todos sus esfuerzos a la conservación del territorio como espacio de vida y no ha cedido ante la presión de actores armados ilegales y narcotraficantesque han promovido la minería ilegal, los monocultivos de coca, ni han cedido frente a políticas del gobierno nacional que atentan contra la integridad étnica de los habitantes y de su territorio.

Mi Río Yurumanguí: Herencia de alegría y esperanza fue ganador de la III Convocatoria Nacional a Propuestas Artísticas y Culturales de Memoria 2016 del Centro Nacional de Memoria Histórica en alianza con el Ministerio de Cultura, en la línea de investigación y producción museográfica Memorias de Guerra, Resistencia y Dignidad. El proyecto fue realizado con la participación de niños, niñas, jóvenes y líderes comunitarios de las diferentes veredas que conforman el río Yurumanguí. La coordinación técnica fue desarrollada por el Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana Cali.

La relación entre el Instituto de Estudios Interculturales (IEI) y el Consejo Comunitario de Yurumanguí (CCY) comenzó en 2014 cuando se inició la caracterización de las afectaciones territoriales en el caso de las comunidades negras de la cuenca del río Yurumanguí, en coordinación con la Dirección de Asuntos Étnicos de la Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución de Tierras Despojadas. Se realizaron múltiples ejercicios de memoria colectiva y entrevistas que contribuyeron a la investigación y al fortalecimiento organizativo del CCY. Además, el IEI realizó un video documental que presenta los testimonios de los líderes del Consejo Comunitario explicando la historia de esta comunidad afrodescendiente y su vida en el territorio antes del conflicto armado, así como los mecanismos de resistencia colectiva  ejercidos durante los últimos años de conflicto y violencia.

En 2016 el Consejo Comunitario de Yurumanguí invitó al IEI como colaborador principal en las etapas de investigación, pre-producción, producción, posproducción, exhibición y circulación de este proyecto. El IEI coordinó los contenidos del documental y vinculó otros colaboradores como Melissa Saavedra Gil, quien estuvo a cargo del guión y la dirección de esta pieza audiovisual. En el proceso también participaron  voluntarios del programa de Artes Visuales de la Universidad Javeriana de Cali.

Las comunidades situadas en la cuenca del río Yurumanguí han resistido por muchos años las dinámicas externas que amenazan con alterar su cultura, identidad, entorno social y ambiental. La confrontación desatada entre las FARC y el Bloque Calima de las AUC tuvo el propósito de controlar este corredor estratégico para el tráfico de mercancías ilegales. Así, el territorio de los Yurumanguireños se convirtió en un escenario de conflicto armado con graves afectaciones para las comunidades ubicadas en esta cuenca. Tras la desmovilización paramilitar, este territorio también ha sido disputado por grupos posdesmovilización (BACRIM).

El episodio de violencia más recordado -aunque no el único- es la masacre ocurrida el 27 de abril de 2001 en la vereda El Firme. Esta masacre de siete pobladores, fue cometida por efectivos del Bloque Calima, quienes se hicieron pasar como miembros de las FARC. Como consecuencia de estos hechos, inició el periodo de mayor desplazamiento en la zona (2001-2003); más de tres mil personas tuvieron que abandonar sus tierras.

Además, desde hace algunos años, las comunidades del río enfrentan el desafío de la explotación minera ilegal y legal que ha intentado llegar a la región, así como los monocultivos de coca, lo cual ha generado significativos impactos ambientales y sociales.  Frente a dicha situación, la comunidad ha expresado su unión mediante el Consejo Comunitario. Éste se ha encargado de generar normas de vida incluyendo el rechazo al conflicto armado y estrategias para evadir el conflicto armado. Así mismo, en una de sus hazañas más grandes, se encargó, junto con la Unidad de Restitución de Tierras, de entablar una demanda étnica por las tierras perdidas en 2001. Es así como los Yurumanguireños han trabajado en un proceso de resistencia y construcción de paz anterior a la firma del Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC.