Los colores de la montaña

  • Carlos Arbeláez
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Manuel es un niño de nueve años, apasionado por el fútbol, que vive en medio de las montañas antioqueñas. En su cumpleaños, su padre le regala un balón nuevo pero en medio de un partido de fútbol, éste se cae sobre un campo minado. La trama y todas las tensiones se construyen en torno a la búsqueda del balón; Manuel, decidido a recuperarlo, convence a sus amigos de la escuela, Julián y “Poca Luz” para que lo ayuden. A medida que avanzan las aventuras de los tres niños, la dura realidad de su entorno se empieza a hacer más visible.

Los colores de la montaña es una película sobre la vida cotidiana en el campo colombiano, narrada desde el punto de vista de los niños. El director, Carlos  Arbeláez, cita al cineasta Francois Truffaut para decir que los niños traen automáticamente la poesía a la historia. Mediante símbolos e imágenes poéticas, evoca con sutileza la fuerza del amor y de la solidaridad en medio de la desolación que deja la guerra.

La guerra en Colombia ha encontrado su escenario principal en las zonas rurales. Las cifras son contundentes: de los 1.125 municipios que tiene el país, en tan solo 100 se ha concentrado la mayoría de las violaciones a los derechos humanos en el contexto del conflicto, como el desplazamiento forzado, masacres, asesinatos selectivos y minas antipersonal.

Desde los años 60, Antioquia ha sido un departamento ampliamente afectado por el conflicto armado interno colombiano. Han llegado todos los actores del conflicto: las guerrillas, las fuerzas armadas, el paramilitarismo y ahora, las denominadas BACRIM, atraídos entre otros, por el importante corredor ilícito que lo atraviesa, desde el Catatumbo hasta el Urabá antioqueño. En la actualidad el departamento ocupa el primer lugar en número de eventos victimizantes (RUV) y  lleva a cabo uno de los procesos de reparación a víctimas de mayor magnitud del país.