Kilele: una epopeya artesanal

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Obra

El dramaturgo Felipe Vergara viajó a Bojayá en el 2004. Dos años antes guerrilleros de las FARC lanzaron un cilindro bomba, durante un enfrentamiento con paramilitares de las AUC, contra la iglesia de Bellavista en donde se refugiaban más de 300 civiles. En la masacre murieron 98 personas y se produjo una enorme ola de desplazamiento forzado.

A partir de los relatos de los sobrevivientes, Vergara escribió Kilele: una epopeya artesanal. Kilele es una palabra africana que significa fiesta y rebelión. En palabras del autor:

“Kilele es ruido, bulla,  grito, lamento y lloro por las víctimas que ha producido el conflicto social, político, económico y armado que  vive Bojayá y todo el Atrato. Es también alboroto, celebración, canto, homenaje y una voz que anima a quienes continúan rebelándose contra la guerra. Kilele, se alimentó de los más diversos imaginarios sobre el conflicto armado, de las verdades a medio decir y del sol que se quiere tapar con un dedo; de la ambición desbordada y de la ciega prepotencia. Surgió de los relatos de muchos velorios y novenas truncadas, de lágrimas prohibidas y de muertos insepultos.”

Contexto

Al final de la década de 1990 y principios de 2000, el municipio de Bojayá (Bellavista), estuvo en medio del fuego cruzado entre la guerrilla de las FARC y grupos paramilitares. A pesar del clamor de paz y respeto de los habitantes de este municipio chocoano, los enfrentamientos entre los grupos armados continuaron en medio de la población civil, conformada en su mayoría por comunidades afrodescendientes. Esto generó graves violaciones a los derechos humanos y afectaciones para esta población ajena a los intereses del conflicto.

El 2 de mayo de 2002 la historia del municipio de Bojayá, Chocó, cambió para siempre. Alrededor de las 11 de la mañana, empezó un enfrentamiento entre el frente 58 de las FARC y paramilitares del bloque Élmer Cárdenas de las AUC que duraría desde el 20 de abril hasta el 7 de mayo. Los habitantes del municipio se refugiaron en la iglesia, donde los guerrilleros arrojaron una pipeta de gas que explotó y de inmediato redujo el edificio a escombros.

El total de víctimas fue de 98 personas, de las cuales 72 murieron en la explosión y otras 13 fallecieron en medio de los hechos violentos ocurridos en los días anteriores y posteriores. Seis más morirían de cáncer en los ocho años siguientes por cuenta de los efectos adversos de la explosión.

Los habitantes de Bojayá se han reunido para escuchar las confesiones de los jefes paramilitares del Bloque Élmer Cárdenas. Freddy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’, Pablo José Montalvo, alias ‘Alfa 11’ y Luis Muentes, alias ‘El Calvo’ han dado sus versiones sobre la masacre en el marco del mecanismo de justicia transicional, conocido como Justicia y Paz. Por estos hechos y otros cientos de hechos violentos, estos exparamilitares purgan las condenas contempladas en dicho mecanismo. Adicionalmente, seis guerrilleros de las FARC han sido arrestados por estos hechos.