Danza por la paz

  • Centro Nacional de Memoria Histórica
Haz click para reproducir
Haz click para reproducir
  • Obra
  • Contexto

El laboratorio corporal Danza por la paz, fue una apuesta pedagógica del Museo de Memoria Histórica de Colombia. A partir de un proceso de investigación sobre danza y memoria, se propuso una acción simbólica en el lote donde se construirá el Museo de Memoria. De esta forma se quiso generar un puente de comunicación con diferentes ciudadanos para expandir el significado y uso que tendrá este lugar para la ciudad y el país.

Para Yesid Hurtado, miembro del Teatro Bello Atardecer de Curillo, Caquetá, Danza por la paz fue significativo como forma de denuncia y expresión, pues “el conflicto armado le robó a la comunidad la libertad porque ya no podíamos expresarnos. El temor a salir a hablar, a conversar, a protestar. La libertad de expresión se fue perdiendo”.

Del encuentro hicieron parte la Red Suroccidental de Barranquilla, Teatro por la Paz de Tumaco, Semillero Teatral por la Vida de Buenaventura, Instituto Municipal de Arte Paz y Vida de Caquetá, Grupo Juvenil Semillas de Paz de Putumayo, Fundación Cultural Horizonte de Barrancabermeja, Phersulogia de César, Grupo de Teatro Al tente de Meta y  estudiantes de la Universidades de los Andes, Javeriana, Central, Rosario, Nacional de Colombia, Distrital y Externado.

Las consecuencias que ha dejado el conflicto armado colombiano son difíciles de medir. Sin embargo, se calcula que de 1985 al 2012 el saldo de personas asesinadas asciende a más de 220.000, de las cuales el 80% han sido civiles. Sin embargo, el desarrollo del conflicto no ha sido nunca uniforme, temporal ni regional.

Durante la década de 1980 y principios de 1990 la crudeza de la guerra creció por cuenta de los carteles de la droga. Una vez Pablo Escobar fue dado de baja, el negocio del narcotráfico quedó en manos de las guerrillas y los paramilitares, lo que contribuyó a que se encendiera el conflicto entre grupos armados desde 1996 al 2005. En total, una tercera parte de los municipios del país ha vivido de cerca la realidad de la guerra, pero sobre todo en la áreas rurales.