Atarraya

  • 2018
  • Carolina Caycedo
  • Movimiento social Ríos vivos
  • Artes visuales
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  • Obra
  • Contexto

El daño ambiental y el desplazamiento de tierra que producen los megaproyectos hidroeléctricos han afectado profundamente el desarrollo de actividades como pescar, nadar en el río o cultivar.

Atarraya es un performance que reflexiona en torno a este tema y cuestiona la privatización de ríos para emprender proyectos de extracción en diversas cuencas de Colombia. Lanzar la atarraya, a pesar de las circunstancias adversas, es un acto de resistencia campesina, pues reafirma que el río no le pertenece a una empresa privada. “No es un gesto terco. Es una práctica que habla de la continuidad de una forma de vida y de una cultura que ha sido transmitida por generaciones”, afirma Carolina Caycedo, artista del Movimiento.

“Una atarraya equivale a la soberanía alimentaria de las comunidades ribereñas, de campesinas y pescadores. Una atarraya contiene la sabiduría del tejido y a través de la atarraya las pescadoras y los pescadores encarnan el conocimiento de los tiempos del río, de sus corrientes y de sus crecientes”, lee Caycedo en voz alta, mientras Zoila Ninco, defensora del río Magdalena y del Movimiento social Ríos vivos, lanza la atarraya una y otra vez

La realización de obras públicas y megaproyectos ha afectado importantes ríos del país, principalmente el Magdalena y Cauca. En los territorios aledaños, las vidas y las actividades de cientos de personas así como la subsistencia de animales y plantas se ven gravemente perjudicadas. Un ejemplo de esta problemática son las consecuencias generadas por la construcción de la Hidroeléctrica de Ituango, en Antioquia. Dicho proyecto, que aún no ha empezado operaciones, deja ya más de 200 personas desplazadas en la región.

Las comunidades afectadas por este tipo de megaproyectos no han tenido espacios suficientes para negociar y sentar su posición. En el caso de la Represa del Quimbo, en el Huila, tras la compra masiva de predios por parte de Emgesa, el hostigamiento y las continuas inundaciones, muchos campesinos se vieron obligados a abandonar sus tierras. El desequilibrio ecológico causado por esta represa ha afectado principalmente a los pescadores artesanales de la región, quienes han tenido que dedicarse a otros oficios para no morir de hambre.

En defensa de los ríos de Colombia y sus habitantes, se originó el movimiento social “Ríos vivos”, cuyo objetivo es defender los territorios y las víctimas de las represas y demás labores realizadas para la ejecución de los megaproyectos mencionados. Una de sus consignas es: “Río arriba, río abajo, nos dejaron sin trabajo”