Asfalto

  • Escénicas
  • Teatro La Gotera
  • Teatro

Obra

Asfalto es una obra de teatro puesta en escena por el grupo La Gotera, basada en el texto del dramaturgo antioqueño Juan Álvaro Romero. Este grupo de teatro está conformado por jóvenes del municipio de San Carlos, Antioquia quienes se reúnen todas las tardes a ensayar en el Centro Cultural de San Carlos. Para ellos, no se trata solamente de una actividad lúdica y cultural, sino de un compromiso de reintegración comunitaria, resistencia social y reconstrucción de memoria colectiva después de tantos años de violencia en la región.

A partir de una estructura de cuadros, Asfalto gira entorno a una madre, una víctima y un victimario y de esta forma, narra las situaciones violentas y dolorosas que ha enfrentado la población de este municipio. Para adaptar el texto a su realidad, los integrantes de La Gotera analizaron los relatos de las víctimas, la prensa y sus propias vivencias de la guerra. “Tiene ese humor negro del que la gente usa para naturalizar la guerra. Para nosotros, ha significado vivir de nuevo el dolor cada que la contamos, hacer el duelo, pero también la única manera de sacarlo”, afirma Marly Carvajal, una de las directoras de La Gotera y actriz de esta obra.

Contexto

Como resultado de casi 30 años de violencia, alrededor de 25.000 personas abandonaron sus tierras en el municipio de San Carlos, Antioquia. Como sucedió en la mayoría del territorio nacional, en el oriente antioqueño, en donde está ubicado San Carlos, la acción paramilitar comenzó como una estrategia contrainsurgente, cuyo resultado no fue nada más que la prolongación de la violencia y la vulneración de los derechos humanos que ya habían empezado las guerrillas.

Los habitantes de la región se vieron involucrados en la disputa por el control territorial sobre todo por parte de los grupos de autodefensas y las Farc. Un agravante de la situación es que en muchas ocasiones el abuso hacia la población civil se hacía con el apoyo o la inoperancia de la Fuerza Pública.

San Carlos es el municipio en el que más masacres paramilitares han sido registradas. Esa realidad sembró el terror que resultó en prácticamente el confiscamiento territorial: los grupos armados eran quienes detentaban el poder y dejaron impotente a cualquier autoridad legítima que quisiera defender los derechos de la población.