Aquí estamos

  • 2018
  • Carolina Vivas
  • Maribel Ciodaro
  • Escénicas
  • Obra
  • Contexto

Aquí estamos es un performance concebido bajo la consigna: “Préstele su cuerpo a un líder social asesinado”. Fue parte de la programación de la exposición Voces para transformar a Colombia en Medellín y se presentó por primera vez en el Parque de los Deseos.

Un grupo de actores, vestidos con trajes amarillentos y zapatos embarrados, sostenían maniquís metálicos cubiertos con faldas, pantalones, camisas y blusas. Se movían despacio. Poco a poco formaron un público: espectadores de todas las edades que los perseguían a pesar del calor. Los acompañaba la música del polaco Henryk Górecki, específicamente su “Sinfonía de las canciones de lamento”.

Sus rostros cambiaron progresivamente de la mirada fija en el horizonte al contacto visual con el público, de la pesadumbre al júbilo. De repente, corrieron hacia la explanada donde bailaron e hicieron bailar a los maniquíes; los unos con los otros, en parejas, en grupos. Su ropa y sus zapatos cargados de tierra, se desempolvaban con cada movimiento. Se acercaban al público para contarles cuál era su comida favorita o a cantarnos un pedazo de una canción. Poco a poco, cayeron al piso con un ramo de flores y un nombre escrito en un papel. Murieron. Los mataron.

Más adelante, mediante fotografías y testimonios de líderes asesinados en el Cauca y en la región Caribe, los actores encarnaron a sus familiares. Contaron sus recuerdos. Se proyectaron nombres de hombres y mujeres asesinados.

En enero de 2018 aproximadamente 40 líderes sociales fueron asesinados  mientras defendían sus territorios, sus comunidades y sus derechos. Muchos apoyaban la implementación de los Acuerdos de Paz firmados por el gobierno colombiano y las FARC en el año 2016.

Debido a que las cifras de asesinatos a líderes sociales son alarmantes algunos grupos no gubernamentales como Indepaz, el movimiento Marcha Patriótica, ¡Pacifista! y el programa Somos Defensores denuncian diariamente la vulnerabilidad y riesgo en el cual se encuentran los líderes. Sin embargo a pesar de estas denuncias y de que  se han activado las alertas por parte de la Defensoría del Pueblo los asesinatos sistemáticos siguen en la impunidad.

La muerte de un líder cada cinco días, el miedo y la incertidumbre de los líderes por no saber en qué momento serán silenciados está provocando que varios duden sobre la continuación de su labor ya que no cuentan con la protección del Estado.