327 alumbramientos por las huellas del olvido

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En 2013, el colectivo Magdalenas por el Cauca (Gabriel Posada y Yorlady Ruiz) convocó a los Familiares de las víctimas de la Masacre de Trujillo (Valle del Cauca) y a las comunidades del municipio de Marsella y una de sus veredas, Beltrán (Risaralda) para construir 327 balsas y ponerlas a navegar en los últimos 200 metros de La Nona, una quebrada que nace en Marsella y desemboca en el río Cauca, en el Remanso de Beltrán.

La idea surgió a raíz de las 482 necropsias de personas no identificadas en el cementerio de Marsella, realizadas por el Instituto Nacional de Medicina Legal en 2012. De estas personas, 155 fueron identificadas, pero 327 continúan sin identidad. Con el objetivo de evidenciar y denunciar la impunidad del Estado ante estos crímenes, el colectivo Magdalenas por el Cauca regresa simbólicamente a las 327 personas al lugar donde fueron encontradas. Con este gesto reclaman la pronta identificación de estos cuerpos para que su recuerdo no se quede en el olvido.

De acuerdo con el informe del CNMH (2016), Hasta encontrarlos, el drama de la desaparición forzada en Colombia, en Colombia han sido desaparecidas 60.630 personas en los últimos 45 años en el marco del conflicto armado. Las dimensiones de este crimen resultan escalofriantes e inmorales. Según este mismo informe, esta atroz modalidad de violencia es “capaz de producir terror, de causar sufrimiento prolongado, de alterar la vida de familias por generaciones y de paralizar a comunidades y sociedades enteras.”

En el municipio de Trujillo, la desaparición forzada se traslapó con múltiples repertorios de violencia durante los innumerables hechos ocurridos entre 1986 y 1994, conocidos como la masacre de Trujillo. Los autores de estos homicidios, torturas y desapariciones forzadas fueron narcotraficantes con sus ejércitos privados e integrantes de la fuerza pública, quienes con un aparente propósito de combatir a la guerrilla del ELN, arremetieron contra líderes sociales y pobladores de esta zona del Valle del Cauca.

En la vereda de Beltrán y, en general, en el municipio de Marsella , tácitamente se generó un pacto de olvido entre la comunidad que desconocía lo sucedido y la procedencia de los muertos. Recientemente se han encontrado nuevos cadáveres en el río que siguen su curso sin que la comunidad los recupere y sepulte como lo hacía anteriormente. Esto refleja quizá el temor o la indiferencia ante el drama de desaparición forzada y sus efectos en la vida de las víctimas y sus círculos cercanos, un asunto aún por resolver a nivel legal y social en el país.