Una experiencia educativa en el Museo

Para que la exposición fuera una experiencia transformadora, pusimos a prueba una apuesta educativa con tres escenarios: la mediación de la exposición, actividades con profesores y estudiantes, y talleres para diferentes públicos. La experiencia educativa fue una oportunidad para recorrer la exposición a través del diálogo y conectar los contenidos con los recuerdos, conocimientos y relaciones cotidianas de los asistentes.

En el Museo queremos que nuestro público se apropie y dialogue con los temas, las preguntas y la narración que proponemos. Como esos temas, esas preguntas y esa narración están en construcción, son fundamentales los aportes que puedan hacer profesores, estudiantes, investigadores y gente del común. Este museo lo construimos entre todos y ese es en gran medida el sentido de la experiencia educativa: generar espacios donde conversen formas distintas de pensar la memoria.

Sabíamos que cada visitante llegaría a la exposición con experiencias y bagajes particulares, y esperábamos que allí encontraran afinidades y diferencias con sus historias personales, que pudieran aprender y desaprender. Y a partir de lo que encontraran en la exposición y lo que trajeran consigo, queríamos que construyeran sus propias narrativas. Con base en esos diálogos y reflexiones, idealmente no saldrían siendo las mismas personas que entraron.

 

Para apoyar al público en la construcción de esas narrativas, fue esencial el trabajo con los mediadores y mediadoras, 23 jóvenes que todos los días acompañaron a los visitantes de Voces para transformar a Colombia. Un mediador es un enlace entre los contenidos de la exposición y la experiencia del espectador. No recita la información de memoria ni le pone límites a la comprensión de los temas, sino que promueve diálogos con los visitantes para que construyan interpretaciones personales y colectivas. Aquí hubo dos grandes aprendizajes: primero, que la mediación se debe hacer desde lo emocional más que desde lo racional, y segundo, que es indispensable seguir promoviendo estrategias de discusión alrededor de la memoria, no solo entre las partes en conflicto sino entre la ciudadanía.

Por otro lado, los talleres y laboratorios nos permitieron poner a prueba metodologías propias del Museo y otras con las que el Centro Nacional de Memoria Histórica venía trabajando desde antes. Hubo, por ejemplo, talleres de susurradores, donde con tubos de cartón los participantes contaban relatos al oído de otras personas. Algunos fueron diseñados solo para niños y niñas, como los de kamishibai, que son teatrillos para narrar historias, o El tesoro escondido, que reconoce la capacidad de los niños para entender el pasado y el presente suyo y de sus comunidades. Uno de los aprendizajes de estos talleres fue que eran más efectivos cuanto más se acercaban a los ejes, temas y piezas de la exposición.

Estas actividades también fueron una forma de interpretar la museografía para públicos específicos, como los niños y niñas. Pudimos escucharlos y entender sus formas de pensar el conflicto armado y la construcción de paz. Por ejemplo, propusimos rutas diseñadas para ellos y ellas, con enfoques como el medioambiente o los conflictos urbanos. Otra actividad importante fue la feria Experiencias de memoria en la escuela y en el barrio, un espacio para mostrar y dialogar alrededor de las formas de hacer memoria de colegios y organizaciones comunitarias en Bogotá. Allí se expusieron 20 iniciativas de memoria, algunas alrededor del teatro, lo audiovisual y la danza, y participaron 492 estudiantes.

La apuesta educativa de Voces para transformar a Colombia y del Museo sugiere la construcción de comunidades de aprendizaje, donde todos debemos tener la disposición de aprender lo que sea necesario, en cualquier escenario y a cualquier edad. Esa comunidad de aprendizaje tomará la experiencia de la exposición en Bogotá y sus itinerancias, y se consolidará en torno al programa educativo del Museo.

  • Caminos de tierra, agua y cuerpo

    • Equipo de educación MMHC
    • 2018
    • 20 páginas

    Caminos de tierra, agua y cuerpo

    Serie de rutas que ahondan cuatro temáticas: la participación, las resistencias, el medio ambiente y el conflicto en los entornos rurales. Cada una tiene un propósito, un concepto clave y una serie de preguntas orientadoras relacionados con los casos.

Mediadores

  • Adriana Naranjo

  • Adriana Vera

  • Alexandra Anturi

  • Camila Sabogal

  • Sophia Castellanos

  • Gina Escobar

  • Ivet Olaya

  • Henry Salazar

  • Jessica Leal

  • Jhon Campos

  • Lorena Pechene

  • Keisha Gómez

  • Mery Pulido

  • Marcia Márquez

  • María Galvis

  • Natalia Campo

  • Salomé Beltrán

  • Maria Helena Niño

  • Sara Rodríguez

  • Jefferson Ramirez

  • Mónica Chacon

  • Natalia Guzman

  • Gabriel Ferro