El Museo en el corazón de la ciudad

Después de que se escogió Bogotá, la siguiente pregunta fue dónde construirlo. Se identificaron algunos lugares disponibles como el Centro Administrativo Nacional, la Universidad Nacional de Colombia, una casa expropiada al narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, el Parque Tercer Milenio, la antigua Cervecería Andina, el Palacio de San Francisco, la antigua estación de La Sabana y las antiguas petroleras.

Finalmente, gracias a la Administración Distrital de Bogotá, se tomó la decisión de que el Museo de Memoria Histórica se emplace en el predio de 1,6 hectáreas denominado Ala Solar, delimitado por la Avenida Teusaquillo (Calle 25), la Carrera 29a y la Avenida Jorge Eliécer Gaitán (Calle 26), en una alameda que articula el Centro Administrativo Distrital con el Parque de la Democracia y la Plaza del Concejo de Bogotá.

La Alcaldía de Bogotá, además, expidió el Decreto 632 de 2014 que adoptó el Proyecto de Diseño Urbano Eje de la Paz y la Memoria. Ese proyecto integra varios conjuntos monumentales sobre la Calle 26 entre Monserrate y la Avenida Ciudad de Quito (Carrera 30).

Del Eje de la Paz y la Memoria, además del Museo de Memoria Histórica, hacen parte el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, los parques metropolitanos del Renacimiento y la Reconciliación y el Cementerio Central. Con lugares alusivos a la memoria en ese tramo de la ciudad, el Eje pretende fortalecer el reconocimiento y la reparación simbólica de las víctimas de la violencia.

El Ala Solar

La escultura Ala Solar, del artista venezolano Alejandro Otero, está ubicada en el predio donde se construirá el Museo de Memoria Histórica de Colombia. Es una estructura de más de catorce metros de alto, hecha en hierro con láminas que entran en dinamismo con el viento y se convierten en brillantes molinos. Las fuerzas naturales se resaltan: la luz y el aire conforman un conjunto con las piletas de agua en las que se instala la obra.

La donó el gobierno de Venezuela en julio de 1975 mediante la gestión del embajador José Melich Orsini, debido a la inauguración del Centro Administrativo Distrital. El objetivo era dar a conocer los valores culturales venezolanos y establecer comunicación entre los dos países, según las palabras de Blanca Rodríguez de Pérez, la primera dama y esposa del entonces presidente venezolano Carlos Andrés Pérez.

El monumento fue declarado bien de interés cultural del Distrito mediante la Resolución 035 de enero 13 de 2006. Dada su calidad del bien mueble del objeto artístico, su condición jurídica afecta únicamente al elemento y las partes que lo constituyen, más no el área de terreno en que se localiza.

La dimensión y disposición de componentes de la obra exhiben una perspectiva nutrida desde varios ángulos, que recrean formas en múltiples combinaciones, en aras del dinamismo con el que se concibió. Es una obra que se articula con la arquitectura y los materiales de las construcciones modernas, que reflejan la luz solar. Esculturas similares como la que hay en Bogotá existen en el National Mall de Washington y en la ciudad de Caracas.

La técnica escultórica del Ala Solar involucra diseño manual y procesos industriales propios del movimiento de arte cinético latinoamericano. Alejandro Otero tomó como fuente de inspiración el mundo tecnológico contemporáneo: satélites artificiales, pilas solares, cohetes espaciales, estudio de los astros y fenómenos del universo. También se inspiró en elementos relativos a la aventura del vuelo: hélices, alas, turbinas de aviones, veletas y molinos de viento: elementos relacionados con la energía que libera el ser humano al articular la energía y la naturaleza.

El Ala Solar conservará su localización actual en el predio y será renovada junto con el apoyo del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.