Curaduría

La tierra, el agua y el cuerpo narran la guerra en Colombia

Por más de 60 años, el conflicto armado en Colombia ha modificado las vidas de millones de personas. Pero unas se han visto más afectadas que otras. Vivir en zonas estratégicas para el control y desarrollo económico, político o militar bastó para estigmatizarlos y volverlos blanco de persecución o muerte. El despojo de tierras, el abuso del cuerpo como arma de guerra y el control de las aguas de ríos, ciénagas y mares por parte de grupos armados ilegales y sus aliados han causado daños inmensurables a millones de colombianos, muchos de los cuales perdieron la vida en su intento por defenderse o defender a sus comunidades.

Voces para transformar a Colombia busca dar elementos para entender la complejidad de una guerra plagada de intereses, aboga por el esclarecimiento de los hechos victimizantes y reivindica la lucha y la resistencia de las comunidades más afectadas por la violencia para demostrar su derecho a tener una voz, un lugar por el cual transitar y un hogar en su propio país.

Esta es la primera exposición del guion del Museo de Memoria Histórica de Colombia, que por su misma esencia es un proyecto en construcción. No se trata de una versión única sino de una narrativa posible. Su puesta en escena busca resolver dos interrogantes. Por una parte: ¿qué se llevan los visitantes de la exposición y cómo se compara esa experiencia frente a los objetivos de comunicación trazados? Y por otra: ¿qué interrogantes deja la exposición en los visitantes frente a su propio rol y capacidad de transformación para la no-repetición?

Dimensiones y objetivo

La selección de los casos estudiados tiene varias dimensiones. Una abarca distintas temporalidades, no solamente relacionadas con el conflicto armado interno reciente sino con violencias de otros tiempos y momentos. Otra es la dimensión espacial, que muestra cómo han sido afectados distintos territorios y cómo sistemáticamente lo siguen siendo. Además, una relación con distintos repertorios de violencia, como la relación desplazamiento-despojo, violencia sexual o desaparición forzada, pero también con otras más estructurales que revelan redes mucho más complejas de poder, alianzas y responsabilidades diferenciadas, como las que se ven de manera clara en la presencia de los distintos grupos armados ilegales. Buscamos también que estuvieran representados el mayor número de grupos poblacionales, teniendo en cuenta identidades sexuales y orígenes étnicos, haciendo notar que el tema de la infancia en la guerra es un capítulo que necesitará de desarrollo en una futura exposición. Y que pudiéramos tener una presencia de distintos grupos armados, que fuera claro que las responsabilidades son diferenciadas.

No es fortuito que la selección de los casos incluya violencias que se siguen ejerciendo, como muestra de que la resolución parcial de un conflicto armado no resuelve del todo la situación de inestabilidad que aún padece el país y que va mucho más allá de las guerras entre ejércitos. Zonas como el Urabá, el Putumayo o el Catatumbo se revelan como lugares de conflicto no resuelto.

La exposición se aborda a través de la narración de historias nacidas del trabajo con distintas comunidades del país que han sido afectadas por la violencia, pero no se centra únicamente en los hechos victimizantes sino en perspectivas más amplias: ¿cómo llegaron?, ¿cómo era la vida ahí?, ¿qué les pasó?, ¿cuáles fueron sus luchas y sus resistencias?, ¿cómo regresaron?, ¿qué está pasando hoy en día en ese territorio?

Si bien hay una capa de la memoria que está presente en las historias de cada individuo o comunidad, introdujimos otros elementos para el análisis que provienen de compilación de cifras, sentencias, georreferenciaciones, presencia de múltiples actores y líneas de tiempo. Esas fuentes buscan ampliar la comprensión de las historias en un marco que permita una reflexión que pasa por historias pero termina en los mensajes que se desarrollan en el guion conceptual. Los individuos y las comunidades son la puerta de entrada que permite evidenciar patrones, magnitud, sistematicidad. La apuesta de la exposición es que los individuos puedan abstraer aprendizajes que rebosan historias y generan preguntas sobre los problemas estructurales del conflicto armado.

El objetivo de esta primera muestra del Museo de Memoria Histórica de Colombia es comprometer a los públicos con esas historias, gracias a la escucha y su compromiso emocional y racional entre lo que se está viendo, oyendo o experimentando. Además, buscamos crear las oportunidades para conversar con los visitantes sobre lo que este recorrido les produce, así como tener espacios para hacer con otros, es decir, construir juntos.