Comunidad
Colectivo Sopa de Piedras
Cuenta una fábula que un viajero con hambre llegó a una aldea cargando únicamente una olla vacía.

Por: Manuela Ochoa

Cuenta una fábula que un viajero con hambre llegó a una aldea cargando únicamente una olla vacía. Como ningún aldeano quiso regalarle comida, el viajero fingió que estaba cocinando. Uno de los habitantes le preguntó qué cocinaba y él le respondió que haría una sopa de piedras, pero que le faltaban algunos ingredientes para mejorarla. Poco a poco y movidos por la curiosidad, los aldeanos trajeron carne, condimentos y verduras. Sin proponérselo, todos disfrutaron de una deliciosa sopa juntos.

Inspirados en la moraleja de esta fábula popular, el Colectivo Sopa de Piedras, de Cali, fundado por Perrin Capon y Jorge Agudelo, crea títeres que suscitan y permiten el debate y la reflexión colectiva. Perrin y Jorge se conocieron en Francia, mientras estudiaban en la Escuela Superior de las Artes de los Títeres (ESNAM). Los unió el deseo de trabajar para la gente del común, “nuestro trabajo no podía ser una entretención para la gente con dinero, sino más bien una herramienta para la transformación social”, dice Perrin.

El Museo Nacional de la Memoria presentará para el público de la Feria Internacional del Libro Apartados, una obra de títeres sobre la comunidad de San José de Apartadó. En 1997 este pequeño corregimiento se declaró Comunidad de Paz. Más de 500 campesinos se organizaron para sacar la guerra de su territorio y no colaborar con ningún actor armado. Sin embargo, sus líderes han denunciado sistemáticamente la presencia de las ‘Autodefensas Gaitanistas de Colombia’ en su territorio. A pesar de las numerosas alertas, los habitantes de San José de Apartadó siguen desprotegidos por el Estado.

El Colectivo no ha podido viajar a San José de Apartadó por la presencia paramilitar en la zona. Decidieron construir la obra a la distancia: “Jorge eligió los comunicados, buscó el discurso de Santos, leyó los diarios. Perrine resucitó una abuelita que esperaba en el fondo de una maleta para encarnar la resistencia campesina; Myriam construyó el chulo negro que iba a representara los paramilitares, Martín busco la música en su trompeta”.

Los integrantes del Colectivo creen firmemente que la creatividad artística está presente en todos los seres humanos, por lo que se ven a sí mismos como el puente que permite que esta creatividad se manifieste. Con la idea de crear junto a diferentes comunidades que han tenido que padecer el conflicto armado, Perrin y Jorge se instalaron en Palomino en el 2015 y desarrollaron ideas junto a la comunidad Kogui. Actualmente viven en Toribío, Cauca, donde trabajan en una nueva obra sobre la problemática de los cultivos ilícitos en el territorio indígena nasa y la pérdida de las tradiciones culturales de esta comunidad.

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