Ciro y yo

  • 2017
  • Miguel Salazar
  • Audiovisual
Haz click para reproducir
  • Obra
  • Contexto

Ciro y yo narra la historia de Ciro Galindo, un campesino de 65 años de Coyaima, Tolima. Perseguido y desplazado por la guerra, los relatos de Ciro acercan al espectador a una realidad dolorosa e injusta que han tenido que enfrentar miles de campesinos del país. Ciro es ante todo un sobreviviente que sueña con vivir en paz y con dignidad.

Miguel Salazar, director del documental, conoció al protagonista de esta historia hace 20 años en Caño Cristales y ha tenido la oportunidad de seguir de cerca varios momentos de su vida.

“Mi amistad con Ciro me ha permitido registrar de cerca muchos momentos de su vida y reunir un material de archivo muy valioso: fotos familiares, una entrevista de hace 10 años con Ciro y su esposa cuando aún vivía, un video que da cuenta de la forma como su hijo Memín fue utilizado para la guerra, otro video de cuando acompañé a Ciro a enterrarlo… ese material junto con el archivo noticioso me permite contar la historia de Ciro desde una mirada muy particular”, afirma Salazar.

 

El conflicto armado colombiano ha afectado las zonas rurales del país en gran medida. Sus habitantes, campesinos e indígenas, han sido blanco para el asesinato, las masacres, la extorsión, la desaparición forzada, el desplazamiento, el reclutamiento, los cultivos ilícitos, las minas antipersona, entre otros.

En 2011, durante el primer periodo de presidencia de Juan Manuel Santos, se creó la ley 1448 de víctimas y restitución de tierras  con el objetivo de reconocer la vulneración de derechos a la que fueron sometidas las víctimas del conflicto armado y darles una reparación integral. Las altas cifras de desplazados y su condiciones de vida hicieron que la devolución de las tierras fuera la función principal de la ley.  Sin embargo los procesos de restitución en la práctica han perdido fuerza ya que se crearon otras leyes y decretos que modifican la 1448 y la debilitan.

La gran mayoría de víctimas de la violencia en Colombia deben esperar varios años para obtener de nuevo un lugar en el cual están a salvo.