Recuperación y reconstrucción de la memoria social del conflicto armado en la región del Alto Naya.

  • Cabildo del Resguardo Indígena de La Paila Naya
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A raíz de la necesidad de construir colectivamente una memoria social del conflicto armado en la región del Alto Naya (Cauca), el Cabildo del Resguardo Indígena de la Paila Naya recogió las voces de los actores que habitan este lugar en relación con sus percepciones y recuerdos alrededor del tema. Mediante la cartografía social y talleres de identidad cultural y de memoria social, la comunidad recreó lo que consideraba prioritario para este ejercicio de reconstrucción de memoria.

El objetivo principal de esta iniciativa consistió en recuperar y reconstruir la memoria social del conflicto armado en la región sociocultural y geográfica del Alto Naya, como estrategia para impulsar mecanismos propios de defensa, protección, fortalecimiento y promoción de los Derechos Humanos y Derechos Fundamentales de las Minorías Étnicas.

Como parte de los resultados de las entrevistas, los recorridos por el territorio y los talleres, se seleccionaron veinticinco (25) fotografías para ser expuestas que dan cuenta del contexto del conflicto armado, cultivos ilícitos y personajes en la región, especialmente en zonas del Municipio de Buenos Aires como La Balsa, Timba, Buenos Aires Cabecera, Resguardo de La Paila Naya, Consejo Comunitario de La Alsacia, Vereda Los Robles, Vereda La Elvira y el Alto Naya, asimismo en el municipio de Suárez en la cabecera y en zonas aledañas al Embalse de la Salvajina.

Asimismo se realizó un documental titulado Los caminos de la memoria, relatos de lucha y resistencia de las comunidades del Alto Naya, el cual busca divulgar la memoria histórica colectiva del pueblo Nasa.

Recuperación y reconstrucción de la memoria social del conflicto armado en la región del Alto Naya es uno de los proyectos ganadores de la III Convocatoria Nacional de Propuestas Artísticas y Culturales de Memoria 2016, realizada por  la dirección de Museo Nacional de la Memoria del CNMH.

Para empezar el proyecto se realizó una socialización general de éste entre la comunidad indígena del Resguardo de La Paila Naya, en el territorio del resguardo (Vereda el Diamante).  Allí se contó con un participación de alrededor de ochenta (80) comuneros indígenas, personal del equipo técnico y miembros del cabildo. Algunos miembros de la comunidad emitieron sus puntos de vista y finalmente varios asistentes se comprometieron a apoyar el desarrollo del proyecto. Más adelante se hizo una segunda socialización en la Universidad del Valle en Santander de Quilichao.

La metodología para recoger los testimonios de la comunidad consistió en herramientas participativas y dialógicas como talleres de identidad cultural, de cartografía social y de derechos humanos para minorías étnicas. Los recorridos en campo retomaron el concepto Nasa de que la Memoria se cuenta desde el territorio y por tanto se debe caminar la palabra. A través de estos recorridos se pudo lograr el carácter vinculante de comunidades, instituciones estatales y de la misma insurgencia de las FARC en la construcción narrativa de los contenidos gráficos y audiovisuales del proyecto.  

 

Las comunidades indígenas en Colombia han logrado el reconocimiento legal de que en su diferencia requieren de la protección especial de su tradición, espacio, territorio, es decir, de su identidad. En los años 50, llegaron comunidades desplazadas por la violencia bipartidista al territorio indígena de la comunidad Nasa, en el municipio de Buenos Aires; en los años 80 y 90, producto de su papel como corredor estratégico para el narcotráfico, llegaron junto con los actores armados, comunidades campesinas que buscaban ingresar al mercado desarrollado alrededor de la coca.

En el 2000, el ELN era el grupo con mayor presencia y control en el territorio. En ese mismo año la comunidad fue víctima de la violencia del Bloque Calima, grupo paramilitar que además bloqueó la entrada al territorio. Varios líderes comunales fueron asesinados. Un año más tarde, sucedió la masacre en la que miembros del Bloque Calima (se especula que entre 50 y 500 personas) incursionaron en el pueblo dejando 100 víctimas (según  la comunidad), muchas de éstas desaparecidas y  más de 3000 desplazados. Además, los paramilitares contaron con el apoyo de la fuerza pública. Por estos actos, el Estado fue condenado. Tras estos episodios de violencia desmedida la comunidad Nasa decidió resistir y volver a su territorio, cuya concepción parte de su propia identidad. De ahí la importancia de la recuperación de la tierra, la seguridad alimentaria y de las dinámicas que en ella se desarrollan y que llevan consigo cargas identitarias, como la etnoeducación y la medicina tradicional.